La búsqueda de la felicidad es una constante en nuestras vidas. Queremos ser felices a toda costa y huimos de sentimientos que nos resultan incómodos o que clasificamos de negativos como la tristeza o la nostalgia. Escondemos una parte de nosotros mismos sin darnos cuenta de que esta desconexión con nuestras propias emociones puede ser la causa de nuestra infelicidad.
Para ser felices tenemos que escuchar nuestros sentimientos, incluso esos que no nos gustan
Por eso, el método Hansei nos invita a reflexionar sobre cómo podemos ser más felices, no solo a través de la evasión de las emociones, sino reconociendo la importancia de la introspección, de escucharnos para entender por qué nos sentimos de esa forma. Esta filosofía nos enseña que la felicidad no solo depende de evitar los errores, sino de tener una mentalidad abierta al aprendizaje constante.
Según esta filosofía de vida, el problema en la era moderna es que, entre las prisas y el estrés, no dejamos espacio para la reflexión personal, lo que nos impide cuidar nuestro bienestar emocional y, por lo tanto, nuestra felicidad.
Te dejamos unos sencillos consejos para poder aplicarlo:
- Haz una pausa diaria para reflexionar: la vida va tan deprisa que a menudo olvidamos, o no tenemos tiempo, de parar y reflexionar sobre el día y lo que hemos aprendido. Esta reflexión, aunque sea de unos pocos minutos, te ayudará a identificar qué actitudes o comportamientos influyen en tu bienestar y te dará una visión más clara de ti mismo y de cómo afectan tus hábitos rutinarios a tu felicidad.
- Acepta tus errores con humildad: vivir con el método Hansei significa dejar de lado el miedo o la vergüenza al cometer errores. Los errores no son fracasos, sino valiosas lecciones de aprendizaje. Y es que, reconocer cuando algo no ha salido como esperamos es clave para avanzar. Hansei no pone el foco en la culpa, sino entender los procesos para hacerlo mejor en el futuro.
- Establece metas de mejora continua: la autorreflexión no debe quedarse solo en la identificación de lo que salió mal o en lo que nos hizo sentir mal; también debe traducirse en acciones concretas para mejorar. Después de reflexionar sobre nuestros errores y aprendizajes, debemos establecer metas claras y alcanzables para seguir avanzando.
- Sé amable contigo mismo: la autocrítica excesiva puede ser perjudicial para nuestro bienestar emocional. A veces, el mayor enemigo para nuestra felicidad somos nosotros mismos y la forma de tratarnos cuando cometemos errores. El método Hansei nos invita a ser compasivos con uno mismo, aceptando que estamos en un proceso constante de aprendizaje.
- Mantén una mentalidad abierta: esta es la base de esta filosofía, el aprendizaje nunca termina. Asumir que tenemos que estar dispuestos a cuestionar nos a explorar nuevas ideas y no cerrarnos a nuevas formas de hacer las cosas. La flexibilidad mental es fundamental para mejorar como personas, y es algo que podemos practicar todos los días al mantener una actitud receptiva.